Llegué a un lugar donde las cosas no terminan
de ser lo que parecen.
Elegí una carta. Cambia lo que ella tiene delante, y ahí
es donde va a estar.
Mientras cambia, el lugar deja ver lo que esconde.
Mantené apretado para quedarte mirando — con el mouse, el dedo o
la barra espaciadora. El anillo se llena mientras mirás.
Mirar o seguir de largo lo elegís vos, y nadie te apura.
Lo que llegues a ver es lo que ella va a entender al final.